Gobierno a la carta

El Derecho, incluso el Derecho injusto, es un producto de la civilización, porque, como dejó escrito Tomás y Valiente, insigne jurista vilmente asesinado por ETA, “la forma pura del poder no es el Derecho, sino la arbitrariedad y la violencia”. Las conquistas de la Ilustración y las revoluciones burguesas decimonónicas acentuaron la importancia del Derecho como límite del poder. El grado de complejidad de nuestro sistema jurídico, incrementado por los procesos de descentralización territorial e integración regional, plantea continuos desafíos a los propios juristas. Las fuentes del Derecho son inagotables: leyes, decretos-leyes, decretos legislativos, órdenes ministeriales, leyes autonómicas, directivas y reglamentos europeos, tratados, convenios, etc. No es casual que en la actual situación de deterioro político y económico de la democracia, cuando los economistas han sustituido a los juristas en las élites del poder, éste se sienta incómodo con los controles del Derecho. Aquí radica buena parte de los problemas que padecemos: mantenemos una arquitectura jurídica diseñada para controlar a los poderes públicos estatales, cuando el poder se ha globalizado y acumulado en manos privadas. En la selva de los paraísos fiscales y la especulación financiera, el Derecho es una antigualla. Por ello, pese a la inabarcable tipología de normas jurídicas, en los últimos tiempos se encuentra en auge un nuevo y vulgar modo de atribuir derechos y obligaciones: la carta.

El periodista Ernesto Ekaizer ha publicado en su último libro parte del contenido de la carta que Jean-Claude Trichet, entonces presidente del Banco Central Europeo, remitió a Zapatero en agosto de 2011. La misiva contenía las exigencias que el organismo monetario europeo impuso al Gobierno como contrapartida por la compra de deuda pública española. Entre otras cosas, la reforma laboral del Gobierno de Rajoy se hallaba prevista en esa carta. En un principio, Rajoy preguntó Zapatero en el Parlamento acerca de la existencia de esa misiva, pero en la actualidad su contenido sólo ha sido filtrado parcialmente. ¿Cómo es posible que un documento que condiciona la política económica del país se mantenga oculto por nuestros responsables políticos? No se trata de correspondencia privada, sino de la forma en que se relacionan instituciones públicas que deberían estar al servicio de los ciudadanos. Cualquier proyecto de transparencia, en estas circunstancias, carece de la más mínima credibilidad.

En los últimos días, otra misiva ha centrado la atención informativa. El Gobierno español envió una carta al presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, para solicitar el rescate o la ayuda financiera. Su breve contenido se hallaba escrito en inglés, pero a los medios de comunicación españoles se envió traducida al español, por cierto, con numerosísimas faltas de ortografía: el poder también elude las normas de la escritura. Una solicitud tan trascendente se realizó con un simple comunicado, una carta descuidada, sin necesidad de proclamaciones solemnes, grandes deliberaciones y técnica jurídica alguna.

Puede que este revival de la carta se deba a la nostalgia que produce la decadencia de la cultura epistolar, hoy asolada por la brevedad e inmediatez que imponen las nuevas tecnologías. O puede que el uso político de la carta sea un síntoma más del desprecio absoluto del poder, hoy desatado, por el Estado de Derecho. Más allá del necesario debate jurídico que suscita esta forma de actuar, la correspondencia institucional al máximo nivel se presenta como una metáfora de la privatización de las relaciones de poder.

Artículo publicado en el diario El Adelanto de Salamanca (29/06/2012).

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s